Temperatura para los vinos

Tips

 

Una de las mejores formas de enfriar nuestros vinos es mediante una cubitera, donde colocaremos de manera inicial, mitad agua y mitad hielo.

Dejando reposar en el interior nuestro vino un tiempo entre 10 y 15 minutos aproximadamente.

Esto es desde luego, considerando que la temperatura ambiente, no es extremosa, es decir; demasiado fría o demasiado caliente.

Pues acorde con esta situación, el vino requerirá más o menos tiempo en la cubitera, así como más o menos hielo.

Como ejemplo, en el caso de los espumosos. Cava o Champagne, donde la temperatura recomendable varía entre 5 y 8 ºC, requerirá más hielo que agua y unos minutos más en el interior de la cubitera.

La cubitera de agua con hielo es una opción muy práctica, pues para pasar un vino de 20 a 8°C, por ejemplo, se llevará entre 10 y 15 minutos, mientras que en un enfriador tardará aproximadamente entre dos y tres horas para obtener la misma temperatura.

Es importante considerar también que la diferencia en ºC en el caso de los espumosos, se debe a las características propias de la bebida. Si esta es Dulce, seca, Extra Brut…estas diferencias se extrapolan a los vinos blancos que pueden ser jóvenes y afrutados o con paso por barrica y añejamiento en botella.

Las mismas consideraciones debemos de tener para nuestros vinos tintos.

Existen en el mercado una gran diversidad de termómetros para vino. Los encontraremos desde el que se introduce directamente en la copa con vino, hasta los de pulsera por el exterior de la botella. Seràn tu gustos aunados al que màs se te facilite, los que hagan la diferencia en elecciòn.

 

Lo que es importante recalcar, es la consideración de beber nuestros vinos a las temperaturas recomendadas. De esta forma obtendremos de nuestras bebidas las mejores expresiones en aromas, sabor, textura, acidez, tanicidad y disfrute total.

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Notas

Si el vino se sirve de caliente a muy caliente, tendremos en nariz y boca de manera inmediata el alcohol, inhibiendo los demás aromas.

Si se sirve muy frio, se inhibirán los aromas más sutiles, podrá inclusive adormecernos el paladar y el alcohol no expresará su potencial, percibiendo entonces un vino desequilibrado.

Para el caso de los vinos de postre, estos mientras más azúcar contengan, les vendrá bien una temperatura “más fresca”. Destacará su rica acidez, el alcohol se sentirá moderado y será más placentero al paladar al disminuir la sensación de empalago.