Sacacorchos de Mayordomo

Cuenta la leyenda, que los vinos del patrón, sus grandes añadas, eran consumidos por sus mayordomos. Y cuando el patrón solicitaba un vino de su bodega, al ser descorchado en su presencia, este vino tenía características diferentes a las esperadas.

Algunas veces sorbo tras sorbo, tratando de escudriñar porque el vino no había tenido evolución mayor en sus largos años de guarda, otras del porque el vino se encontraba con texturas, matices y aromas cual si fuera un vino joven o cosechero…tras un largo y un sin fin de pruebas lógicas y sensoriales tristemente se llegaba a la conclusión de que el vino “no era lo que yo esperaba”.

Sucedía entonces que no se conocían las destrezas de los sirvientes y muy en especial de los picaros mayordomos, pues estos de buen gusto y de buen diente, sabían donde se encontraban las mejores viandas y los mejores vinos de la casa a la cual servían.

Llegando sus destrezas a consumir los mejores vinos de la casa del patrón y llenando nuevamente las botellas con vinos baratos, acorde al alcance del pillo mayordomo.

Para esto empleaba un instrumento que no afectaba en lo más mínimo el corcho de la botella, no lo desgastaba ni tampoco lo perforaba, pues este mismo corcho era empleado nuevamente para tapar la botella, permitiéndole a este bribón salir airoso de sus fechorías. Tal era así, que gracias a este ingenio se le dio en llamar a este instrumento “sacacorchos de Mayordomo”.

Actualmente se le conoce como sacacorchos de làminas, y se emplea para descorchar vinos “viejos” donde el corcho corre el riesgo de romperse o quedarse dentro de la botella.

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